Carnavales 2013

Qué difícil es hablar de los Carnavales cuando no sabes a quien te diriges. Se me hace difícil, especialmente, no ser repetitivo pues ya hubo otro post del viajero al respecto.

Me centraré más en lo vivido en estos últimos, más allá de los tópicos de mis ya, no es coña, 16 apariciones.

Se formaron 3 grupos de llegada:

• Grupo mayoritario procedente de Madrid, llegados en el AVE y con destino pensión cutre (los Antonios, los Pablos, David y compañía)

• Grupo de los elegidos para la gloria que, en este caso también llegamos en el AVE pero a la hora en que llegan los Señores y que nos alojamos (toma ya!) en el apartamento donde “descansó” Cameron Diaz cuando rodó con Tom Cruise la persecución en moto en mitad de los Sanfermines por la calles de Cádiz en la peli (de autor) Knight & Day

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• Grupo Pijo procedente de Lorca y, como siempre, llegando 2 horas tarde y formado por el… “er Pijo”

Tras proceder al oportuno saludo protocolario, todos al mono de trabajo y atuendo reglamentario; esta vez con los nombres en griego cosa que dio lugar a algún curioso intercambio de tallas.

Primera parada el Faro donde nos pegamos un buen homenaje de tortillitas de camarones (deliciosas y crujientes), ortiguillas con empanada biológica y erizadas populares. Aquí se dan cita varias chirigotas que animan la comida casi tanto como el alcohol (“menos macetas y más ascensores”, “los caracoles deshauciados” al grito de Rajoy, cabrón, saca los cuernos y ponte al sol…). He de decir que todo lo que se hace en Cádiz es para nosotros un paso previo al gran momento que es la llegada al Bar Manteca. Así, todo fluye de manera natural y no es sino en el Manteca donde la cosas empiezan a cobrar sentido.

Es en el Manteca donde el George Clooney de la bahía y su acólito pijo empiezan a jalear a las policías de Miami vice, donde los Pablos se hacen fuertes sin importar las consecuencias, donde los Antonios (más el piccolo que el otro) se hacen reyes por un día…el Manteca es el centro del Carnaval y el grupo se hace y se deshace por momentos a su vera…

Y que me decís de la comidita en la Caleta el sábado por la tarde!; con esa playita apetitosa y ese solecito de febrero…y esos gintonics que nos dan energía para ya no parar. Y como siempre, se buscan 2 o 3 chirigotas que nos hagan disfrutar de la algarabía de los gaditanos y que, como no podía ser de otra manera, nos marquen el camino hacia el manteca….

 

Cádiz, carnavales, la gran fiesta: dormir, comer, pasear; una pequeña guía imprescindible.

Y seguimos en Cádiz y es carnaval!!!

Muy importante: que el hotel esté dentro de Puerta Tierra, es decir, en la parte antigua de la ciudad porque si no la caminata de vuelta a las mil se hace «pesadita»; el hotel que mejor recuerdos me trae: hotel de Francia y París en la plaza de San Francisco (pleno cogollito y precios asequibles). Abren las reservas en diciembre y se agotan en el día…sobre todo para los fines de semana.

Para comer, me centraría en las freidurías (la de las Flores en la plaza del mismo nombre es un buen punto de partida); en el barrio de Santa María me hablaba ayer un buen amigo de los bares de tapas un poco de diseño que han abierto los últimos años y, por supuesto, 2 clásicos, las terracitas de la Caleta para disfrutar de la larga tarde del sábado y el clásico entre los clásicos, El Faro en pleno Barrio de la Viña (espectaculares las ortiguillas y sus tortillitas de camarones). No es barato pero la barra es un “must” que no se debe dejar pasar. Si os queréis dar un “peasso” homenaje, cogiendo el coche: El Ventorrillo del Chato camino de San Fernando o Aponiente en el Puerto, con su estrellita Michelin y sus embutidos marinos…

Todo el día, pasear por la ciudad supone pararse ante las múltiples chirigotas ilegales que son las más divertidas; por la noche y alguna mañana (no tengo claro el orden) el carrusel de coros, aunque a mí me hacen más gracia las chirigotas. Simplemente, dejarte caer por los bares de la zona, tomarte una botellita de manzanilla y charlar con la gente del lugar con esa gracia que sólo tienen en Cai….un espectáculo!!.

Por supuesto, la noche se centra en el Barrio de la Viña y nuestra base de operaciones siempre es, y será, el Manteca. Los fines de semana conviene llegar  con tiempo pero, si tienes la suerte de poder pasar la semana entera, no hay grandes aglomeraciones. A última hora (reconozco que hace años que no llego), la chavalería acaba en las carpas que cada año montan en sitios diferentes imagino que para liar al personal…

Por último, todavía recuerdo aquel año que me encontré al mismísimo Carmelo, gran ex-jugador del Cádiz (er Beckenbauer de la bahía) más “contento” que yo y que me explicó la charla técnica del mister para el partido que jugaban la mañana siguiente….que grande!!

Que más os puedo decir, no se puede pasar por esta vida sin, al menos, venir una vez al carnaval….

Saludos y buen finde.

Cádiz, carnavales, la gran fiesta: manual de uso y disfrute.

El Viajero es sin duda tipo serio: cuando trabaja lo hace a conciencia pero cuando ha de celebrar es aún más serio; y en ese empeño lleva en su c.v. 16 carnavales de Cádiz por lo que se le puede considerar un experto en la materia. Desde el 93 cuando acudimos, casi imberbes con dos amigos de la facultad y  aprendiendo que el primer fin de semana no era el bueno, hasta la fecha, me he convertido en un verdadero fanático y experto en las lides carnaveleras.

Lógicamente, a medida que pasan los años y uno va cogiendo experiencia, también cambian los objetivos y los grupos de amigos. Si al principio se disfrutaba más de la noche, ahora, a mis 40, en plena madurez intelectual y física (jajajaja..) cada vez disfruto más del día, del pescadito, de las chirigotas ilegales; si al principio era con los amigos de la mili, luego con los de la universidad, curiosamente ahora son mis amigos del colegio los que se han vuelto incondicionales….si al principio era muy purista y sólo me disfrazaba los sábados (como hacen los gaditanos), ahora me dejo llevar por la insultante segunda juventud de mis atrevidos amigotes y nos disfrazamos desde el viernes por la noche hasta el triste despertar del domingo con la procesión de vuelta. Eso sí, siempre con mi fiel guardaespaldas, ilustre murciano, “el Pijo” que ya ha sido mencionado en otros posts.

En fin, cada cual ha de vivir los carnavales según le apetezca; yo me limitaré a dar una serie de pistas que he ido aprendiendo en todos estos años….conviene tenerlas en cuenta pues sabe más el Diablo por viejo que por Diablo…

Fundamental: nunca se va a los Carnavales de Cádiz el primer fin de semana (el que se celebra los Carnavales en el resto del mundo); ésto es porque el viernes es la final del concurso oficial en el teatro Falla; esto significa que la gente el viernes NO sale ya que lo normal es quedarse a verlo por la tele en las casas con el grupo de amigos y chocolate con churros. Esta final que, por cierto, es muy divertida, hace que el viernes haya poco ambiente comparado con el resto de días y que, como a nosotros nos pasó la primera ocasión en que acudimos, llegues a pensar que no es para tanto. Por tanto, se va a Cádiz el segundo fin de semana y se escucha el recurrente; pero, ¿te vas a Carnavales?, ¿no han pasado ya?,..  ¡no señores no, queda sin duda lo mejor!.