Restaurante Aponiente: los embutidos marinos

Continuando con el último post de Cádiz y sus pescados, no quiero dejar pasar la experiencia de visitar el restaurante Aponiente en el Puerto de Santa María. Allí me dejé caer acompañado de 3 bellas damiselas (todo muy casto, eso si!) una tarde de viernes de agosto. Como está bastante de moda, su chef Angel León es una de las rutilantes estrellas televisivas en el universo de los realities televisivos (junto con el omnipresente Chicote que, por cierto, me parece bastante gracioso), hay que reservar con bastante antelación. IMG_0220

Y tiene mérito lo de este hombre que, hace no mucho, consiguió la estrella Michelin, porque no es fácil montar un restaurante de este calado en pleno centro portuense (es verdad que en una calle tranquila aislada del bullicio veraniego) y con un producto base compuesto de “descartes”. Por este término se refiere a los pescados que nunca han estado valorados o, mejor dicho, que han sido por siempre despreciados. Pescados baratos y productos del mar poco utilizados (plancton, algas…) con los que juega creando composiciones divertidas o, cuando menos, curiosas.

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El menú degustación, “Antojos de un marinero en tierra” (homenaje al gran poeta portuense) y el más comedido “Acercamientos al mar…” , te recibe con sus famosos embutidos del mar servido en papel de estraza. Diferentes chacinas (salchichón, butifarra, chorizo…) hechas a base de pescado (creo recordar que lisa) que, al menos, en textura y presencia dan el pego. Posteriormente el menú se presenta en 3 partes o lances (guiño marinero) que se pueden maridar con vinos de la tierra (impresionantes las manzanillas).2013-08-09 22.39.06

Empiezas por las tapas donde destacan los ravioles hechos con chocos finamente cortados sobre papas, el queso marino que parece burrata, sardinas asadas sobre huesos de aceituna y panceta que en realidad es pulpo…

El segundo lance ya es un derroche total de imaginación (también la manzanilla te va poniendo más a tono); unos 10 platos difíciles de describir; recuerdo composiciones estrambóticas con placton (si, esos elementos micróscopicos que son la base de la vida marina…y lo que comen las ballenas…); el “ostra parece pero placton es” o el risotto (que no lleva arroz sino placton) acompañado de chirlas y pepinos de mar o el surimi hecho con tomaso (pez local), remolacha para dar el color naranja y acompañado de helado de pepino (espectacular).

IMG_0219En cuanto a los postres he de decir que no me parecieron tan espectaculares como lo que antecedió. Seguramente estais flipando y no se si he sido capaz de transmitiros lo “especial” del lugar, que no es sólo por la originalidad de los platos (que también) sino por la experiencia, el paquete de sensaciones que diría alguno. En fin, de verdad, muy recomendable, lo malo es volver luego conduciendo a casa…

Los pescadotes de Cádiz

Por motivos familiares, mis vacaciones están muy definidas y no admiten demasiada variación: una semanita en el sur con mi padre (Cádiz) y una semanita en el norte (Cantabria) con el padre de Paula; muy familiar todo y acordadas “sine die” por los tiempos de los tiempos.
En este post me voy a centrar en el sur; playita rica, calorcito, golf y mucho “dolce far niente”…también pescados a tutiplén. Y es que ir a la costa gaditana pegada al estrecho es sinónimo de tener acceso a un tipo de pescado (el de la atunara) que se encuentra en pocos lugares.
Primero he de decir que mi padre no es de ir a comprar; eso no admite discusión, y menos aún de mucho cocinar (le das huevos para hacerse una tortilla y te los tira a la sartén sin cascar…) pero lo de ir al mercado de la Línea le gusta, y mucho…
Para acompañarle te ensarta su equipo (caja de plástico enorme para traer las piezas de pescado y carrito de la compra para la fruta(, te obliga a madrugar (de todas maneras el concepto de madrugar en mi familia no son las 6 de la mañana….ni las 7, ni las 8…) porque si no te quedas sin pescado (hay reglas claras; no ir los lunes porque los barcos no faenan en fin de semana, llegar prontito…antes de las 10 que esto tampoco es Japón…).
Y yo creo que le gusta, o eso dice siempre que nos adentramos en la Línea de la Concepción, por lo feo que es, porque le recuerda a Africa; y caray si lo es; es que la Línea es feo, feo…pero con encanto y vistas al Peñón (que mola).

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Entras en el mercado municipal rodeado de bazares chinos que le dan un toque todavía más “blade runner” al sitio y, para empezar, ves que hay pocos puestos abiertos (o mejor dicho, muchos cerrados). Eso si, los de pescados que están abiertos (mi padre siempre es fiel a su pescadero favorito de nombre Juan, poquitos dientes, verborrea gaditana y de creencias evangélicas) exponen unos bichos que se te cae el alma a los pies sólo de verlos: urtas, pargos, lubinas, doradas, sampedros…todos sanotes, fresquísimos y de unos tamaños descomunales (hasta 6 kilos pesaba uno de los animalitos). Bueno, el concepto pesaba es relativo porque, aunque te lo pesa delante, yo no me aclaraba mucho con la báscula (hemos de pensar que sus creencias religiosas le impiden engañarte). Lo que si que es alucinante es el precio; a 18€/kilo el pescado de atunara; da igual el que sea, todos valen lo mismo porque todos los cogen a la vez…
Y yo, que compro mucho pescado en la Costa Brava (asiduo comprador de la impresionante peixateria Coll de L’Escala) os digo que es un precio buenísimo para el pescado que es, que por ese precio en la Coll te dan el de piscifactoría de ración…

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Una vez cerrado el trato (básicamente Juan nos intenta colocar todo lo que puede y mi padre siempre busca excusas para llevar menos de lo que el ducho pecadero le trata de colocar); le dejamos preparando las piezas según el sistema de preparación elegido (a la sal, al horno, frito…) y nos trasladamos al puesto de Mateo el frutero. Esto si que es un espectáculo digno de grabar. Lógicamente mi padre tiene trato preferente y Mateo le cuela prestándole toda la atención que merece. A la vez que empieza a llenar el carro de la compra que pronto nos damos cuenta será pequeño de cerezas, kiwis, tomates, brevas, uvas, cebolla, sandía, calabaza, pimientos, cerezas (saca otra caja, no la expuesta y nos hace ver que son las de calidad suprema…lo cual nos encanta, especialmente a mi padre que me lo repite al oído…), patatas, plátanos, aguacates, paraguayas…, va atendiendo a las señoras que se acercan al puesto para compras ridículas comparadas con la nuestra. No está claro como Mateo calcula lo que cobra a unos y otros aunque algún sistema complicadísimo de entender para el profano debe de utilizar. Se apoya en 2 ayudantes que deambulan por los alrededores del puesto sin atreverse a acercarse demasiado para no importunar a mi padre que, cada vez más claramente, es el cliente estrella del puesto.
• Y como te va a cobrar si ni pesa, ni apunta?
• Hijo, este siempre cobra 28€, lleves lo que lleves
Al final fueron 30 (debió pensar que, esta vez estando yo habríamos llevado más cosas) y la verdad es que llevábamos muchos, muchos kilos…
Le pedí si no le importaba que hiciera una foto; “claro pisha, déjame que me peine, mientras no sea pal obituario las que quieras”
Como dice el rótulo “Verduras de los huertos del Zabal, Hermanos Mateos y Na mas”; genio y figura…

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Carnavales 2013

Qué difícil es hablar de los Carnavales cuando no sabes a quien te diriges. Se me hace difícil, especialmente, no ser repetitivo pues ya hubo otro post del viajero al respecto.

Me centraré más en lo vivido en estos últimos, más allá de los tópicos de mis ya, no es coña, 16 apariciones.

Se formaron 3 grupos de llegada:

• Grupo mayoritario procedente de Madrid, llegados en el AVE y con destino pensión cutre (los Antonios, los Pablos, David y compañía)

• Grupo de los elegidos para la gloria que, en este caso también llegamos en el AVE pero a la hora en que llegan los Señores y que nos alojamos (toma ya!) en el apartamento donde “descansó” Cameron Diaz cuando rodó con Tom Cruise la persecución en moto en mitad de los Sanfermines por la calles de Cádiz en la peli (de autor) Knight & Day

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• Grupo Pijo procedente de Lorca y, como siempre, llegando 2 horas tarde y formado por el… “er Pijo”

Tras proceder al oportuno saludo protocolario, todos al mono de trabajo y atuendo reglamentario; esta vez con los nombres en griego cosa que dio lugar a algún curioso intercambio de tallas.

Primera parada el Faro donde nos pegamos un buen homenaje de tortillitas de camarones (deliciosas y crujientes), ortiguillas con empanada biológica y erizadas populares. Aquí se dan cita varias chirigotas que animan la comida casi tanto como el alcohol (“menos macetas y más ascensores”, “los caracoles deshauciados” al grito de Rajoy, cabrón, saca los cuernos y ponte al sol…). He de decir que todo lo que se hace en Cádiz es para nosotros un paso previo al gran momento que es la llegada al Bar Manteca. Así, todo fluye de manera natural y no es sino en el Manteca donde la cosas empiezan a cobrar sentido.

Es en el Manteca donde el George Clooney de la bahía y su acólito pijo empiezan a jalear a las policías de Miami vice, donde los Pablos se hacen fuertes sin importar las consecuencias, donde los Antonios (más el piccolo que el otro) se hacen reyes por un día…el Manteca es el centro del Carnaval y el grupo se hace y se deshace por momentos a su vera…

Y que me decís de la comidita en la Caleta el sábado por la tarde!; con esa playita apetitosa y ese solecito de febrero…y esos gintonics que nos dan energía para ya no parar. Y como siempre, se buscan 2 o 3 chirigotas que nos hagan disfrutar de la algarabía de los gaditanos y que, como no podía ser de otra manera, nos marquen el camino hacia el manteca….

 

Cádiz, carnavales, la gran fiesta: dormir, comer, pasear; una pequeña guía imprescindible.

Y seguimos en Cádiz y es carnaval!!!

Muy importante: que el hotel esté dentro de Puerta Tierra, es decir, en la parte antigua de la ciudad porque si no la caminata de vuelta a las mil se hace “pesadita”; el hotel que mejor recuerdos me trae: hotel de Francia y París en la plaza de San Francisco (pleno cogollito y precios asequibles). Abren las reservas en diciembre y se agotan en el día…sobre todo para los fines de semana.

Para comer, me centraría en las freidurías (la de las Flores en la plaza del mismo nombre es un buen punto de partida); en el barrio de Santa María me hablaba ayer un buen amigo de los bares de tapas un poco de diseño que han abierto los últimos años y, por supuesto, 2 clásicos, las terracitas de la Caleta para disfrutar de la larga tarde del sábado y el clásico entre los clásicos, El Faro en pleno Barrio de la Viña (espectaculares las ortiguillas y sus tortillitas de camarones). No es barato pero la barra es un “must” que no se debe dejar pasar. Si os queréis dar un “peasso” homenaje, cogiendo el coche: El Ventorrillo del Chato camino de San Fernando o Aponiente en el Puerto, con su estrellita Michelin y sus embutidos marinos…

Todo el día, pasear por la ciudad supone pararse ante las múltiples chirigotas ilegales que son las más divertidas; por la noche y alguna mañana (no tengo claro el orden) el carrusel de coros, aunque a mí me hacen más gracia las chirigotas. Simplemente, dejarte caer por los bares de la zona, tomarte una botellita de manzanilla y charlar con la gente del lugar con esa gracia que sólo tienen en Cai….un espectáculo!!.

Por supuesto, la noche se centra en el Barrio de la Viña y nuestra base de operaciones siempre es, y será, el Manteca. Los fines de semana conviene llegar  con tiempo pero, si tienes la suerte de poder pasar la semana entera, no hay grandes aglomeraciones. A última hora (reconozco que hace años que no llego), la chavalería acaba en las carpas que cada año montan en sitios diferentes imagino que para liar al personal…

Por último, todavía recuerdo aquel año que me encontré al mismísimo Carmelo, gran ex-jugador del Cádiz (er Beckenbauer de la bahía) más “contento” que yo y que me explicó la charla técnica del mister para el partido que jugaban la mañana siguiente….que grande!!

Que más os puedo decir, no se puede pasar por esta vida sin, al menos, venir una vez al carnaval….

Saludos y buen finde.

Cádiz, carnavales, la gran fiesta: manual de uso y disfrute.

El Viajero es sin duda tipo serio: cuando trabaja lo hace a conciencia pero cuando ha de celebrar es aún más serio; y en ese empeño lleva en su c.v. 16 carnavales de Cádiz por lo que se le puede considerar un experto en la materia. Desde el 93 cuando acudimos, casi imberbes con dos amigos de la facultad y  aprendiendo que el primer fin de semana no era el bueno, hasta la fecha, me he convertido en un verdadero fanático y experto en las lides carnaveleras.

Lógicamente, a medida que pasan los años y uno va cogiendo experiencia, también cambian los objetivos y los grupos de amigos. Si al principio se disfrutaba más de la noche, ahora, a mis 40, en plena madurez intelectual y física (jajajaja..) cada vez disfruto más del día, del pescadito, de las chirigotas ilegales; si al principio era con los amigos de la mili, luego con los de la universidad, curiosamente ahora son mis amigos del colegio los que se han vuelto incondicionales….si al principio era muy purista y sólo me disfrazaba los sábados (como hacen los gaditanos), ahora me dejo llevar por la insultante segunda juventud de mis atrevidos amigotes y nos disfrazamos desde el viernes por la noche hasta el triste despertar del domingo con la procesión de vuelta. Eso sí, siempre con mi fiel guardaespaldas, ilustre murciano, “el Pijo” que ya ha sido mencionado en otros posts.

En fin, cada cual ha de vivir los carnavales según le apetezca; yo me limitaré a dar una serie de pistas que he ido aprendiendo en todos estos años….conviene tenerlas en cuenta pues sabe más el Diablo por viejo que por Diablo…

Fundamental: nunca se va a los Carnavales de Cádiz el primer fin de semana (el que se celebra los Carnavales en el resto del mundo); ésto es porque el viernes es la final del concurso oficial en el teatro Falla; esto significa que la gente el viernes NO sale ya que lo normal es quedarse a verlo por la tele en las casas con el grupo de amigos y chocolate con churros. Esta final que, por cierto, es muy divertida, hace que el viernes haya poco ambiente comparado con el resto de días y que, como a nosotros nos pasó la primera ocasión en que acudimos, llegues a pensar que no es para tanto. Por tanto, se va a Cádiz el segundo fin de semana y se escucha el recurrente; pero, ¿te vas a Carnavales?, ¿no han pasado ya?,..  ¡no señores no, queda sin duda lo mejor!.